• Alfredo Cea Egaña: La aventura eterna con el mundo marino

  • Alfredo Cea Egaña: La aventura eterna con el mundo marino

    En el año 1967 fundó el Centro de Investigaciones Submarina en la Universidad Católica del Norte, tras ganarse una beca de estudio en el centro de buceo de la marina, en España.

    Es médico de profesión, especialista en cirugía, salud pública, medicina del trabajo y del deporte e introdujo en Chile, la oxígeno terapia hiperbárica, además fue campeón sudamericano de caza submarina. En 1967,  junto a un grupo de diversos oficios y profesiones, creó el Centro de Investigaciones Submarinas que a partir de los años 70´se transformó en el eje de trabajo de la Universidad Católica del Norte en Coquimbo, a través de la gestión de Don Agustín Argeluza, la CAP (Compañía de Acero del Pacífico), donó los terrenos que hoy tiene sus sedes en Guayacán

    Como comenzó todo

    Fue en la pequeña caleta Las Cruces donde inicia su aprendizaje en el buceo y despierta esa relación eterna con el mar que le ha permitido, durante sus 81 años de vida, conjugar su profesión con su mayor pasión. Es así como pescadores y buzos de la caleta local, que hoy lleva su nombre, fueron sus maestros; Buceo y caza submarina, exploración de buques hundidos, estudios del ecosistema marino-costero y del mar histórico de Chile. Un gran fotógrafo y cineasta marino, tuvo la oportunidad de filmar los restos hundidos de la corbeta La Esmeralda con un equipo de buzos del CIS-UNorte, en Iquique. Sin duda, una película que ha motivado un estudio permanente del buque hundido y las verdaderas alternativas de ese heroico hecho de guerra.

    Medicina del Mar

    A fines de los años 60´, permaneció como médico director y tratante del Hospital de Isla de Pascua, oportunidad en que junto a su trabajo profesional, estudió las costumbres marinas de los habitantes de la isla, el ecosistema marino insular y los peces que habitan en sus aguas. En este sentido, ya hacia el inicio de los 70´ permaneció por seis meses, estudiando Medicina Submarina en Murcia (España), durante su estadía, buceó en varios barcos franceses y romanos del tiempo de Cristo, rescatando reliquias que comprueban su antigüedad.

    Sin embargo, tras sus miles de aventuras, surge una enfermedad crónica autoinmune,  decidió concentrarse en escribir sus múltiples experiencias médicas y marinas. Diariamente, redacta en su taller de la Herradura, acompañado de su mujer Patricia Echeñique y un sinfín de recuerdos rescatados de sus hazañas. Allí, escucha música, lee, pinta y dibuja, simultáneamente trabaja con un grupo de profesionales para editar su libros de dibujos-relatos acerca de los peces de Isla de Pascua, la antropología marina del pueblo rapanui y un libro infantil para colorear, dirigidos a los niños de la isla, para que no olviden sus tradiciones en el mar.

    Grandes sueños

    No obstante, en el rescate de sus innumerables bitácoras de viaje, el Dr. Alfredo, sigue siendo un activo pensador del acontecer actual y sobretodo de sus inquietudes por el futuro, donde visualiza los múltiples y profundos cambios tecnológicos y sociales. “Me inquieta los cambios en la medicina los próximos años,  el perfeccionamiento de la nanotecnología, el genoma humano, las células madres, la robótica y la pérdida paralela de la calidez afectiva-compasiva en la relación del médico y el enfermo”.

    Actualmente, preparando el estudio dinámico del Combate Naval de Iquique, en la que participarán arqueólogos submarinos nacionales y extranjeros. Junto a esto tiene tiempo para soñar, “me siento en la calma del jardín y pienso en Coquimbo, en la necesidad de crear un gran acuario marino y un Museo del Mar, en las que cada día las personas puedan apreciar lo que tenemos, la gran riqueza frente a nuestros ojos y rescatar la cultura de Los Changos o los tesoros piratas”.

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