• Caza submarina: Un deporte de destreza bajo el mar

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    Caza submarina: Un deporte de destreza bajo el mar

    Caza submarina: Un deporte de destreza bajo el mar

    Ubicados en el último rincón del mundo, Chile tiene diversos paisajes y más de 8 mil kilómetros de costa. Este último, fuente laboral para miles de hombres y mujeres que trabajan en altamar, y por otro lado, el escenario propicio para nadar en busca de nuevos desafíos. Bien lo saben Johana Tamayo (34), Jorge Vega (40) y Eduardo Rojas (35), quienes comparten su pasión por la caza submarina. Un deporte selectivo y poco conocido, pero de larga data y con grandes exponentes regionales.

    Con más de 60 años de vida, la Asociación de Deportes Submarino de Coquimbo (ADESUCO), a la que pertenecen estos tres deportistas, produce anualmente siete competencias regionales. Entre las costas de Tongoy, Guanaqueros, Playa El Francés, La Herradura y Chungungo. En su fanpage puedes ver todas sus actividades. Allí hombres y mujeres muestran sus destrezas en la pesca y recolección submarina con arpones, fotografía de peces, orientación submarina y natación.

    Su práctica no es nada sencilla. Se debe contar con el equipamiento adecuado y  una buena condición física para sumergirse a varios metros.

    Se hace una respiración larga y se desciende unos 20 o 30 metros, -según la capacidad de cada buzo-. Eso te permitirá bucear mediante apnea durante 2 minutos; hasta encontrar un pez del tamaño y peso permitido, y volver a subir”, explica Eduardo Rojas, mariscador y buzo profesional-comercial.

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    Pescar es un deporte

    En el ámbito deportivo y según su categoría, los buzos tienen permitido sacar 5 especies, obedeciendo los pesos mínimos establecidos para su conservación.

    La jerguilla, baunco, bilagay y rollizo son capturados desde los 500 gramos por mujeres y los hombres de tercera categoría; 700 gramos los de segunda y sobre 1 kilo los de primera. El lenguado, viejas y pejeperros, -peces más escasos y a mayor profundidad-, se sacan 3 por especies sobre los 2 y 3 kilos respectivamente. De no respetarse los pesos establecidos, la captura es inválida y se descuentan puntos. Su reiteración es penalizada y el buzo es descalificado por todo el año de competencia”, relata Johana Tamayo, cazadora submarina profesional y Campeona Nacional en 2011.

    Para asegurarse un cupo en la competencia Nacional, los deportistas deben clasificar en 3 certámenes regionales de su categoría. En el caso de las mujeres, su límite de competencia son los nacionales, mientras que los hombres participan de panamericanos y mundiales. Pese a este límite deportivo, la Región de Coquimbo cuenta con la mayor cantidad de mujeres en competición. Deportistas que desafían las profundidades del océano para adentrarse en las frías aguas que trae la Corriente de Humboldt. Una característica que ha reconocido mundialmente a Chile, “como uno de los mejores países para practicar la pesca submarina, debido a su buena visibilidad y bajas temperaturas”, asegura Tamayo.

    Pesca inconsciente

    En los últimos años, los buzos han debido buscar nuevos destinos para desarrollar la caza submarina.  La tala masiva de huiro provoca la disminución en la cantidad y tamaño de las especies. 

    Cuando los recursos escasean; muchos pescadores han recurrido a su sustracción. Primero, sólo sacaban lo que estaban en las piedras, pero luego empezaron a sacarlo desde raíz. Y así arrasaron con el refugio y alimento de los peces”, nos relata Jorge Vega.

    Además, estos daños también se producen porque en la región ya no quedan ‘Áreas Históricas de Libre Acceso’ para bucear.

    Aquí existen algunos inescrupulosos que no dejan que el mar se recupere y arrasan con todo. No les importa el tamaño y tiempo de crianza de los peces, a diferencia del pescador submarino. Nosotros realizamos una caza selectiva, donde respetamos el peso y talla de las especies.”, afirma Eduardo Rojas.