• Región de Coquimbo: Cuna del tradicional pisco chileno

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    Región de Coquimbo: Cuna del tradicional pisco chileno

    Pese a los intensos períodos de sequía, gran parte de los valles del Elqui y Limarí están cubiertos por viñedos de las más finas cepas de uva. En ese lugar se reúnen las mejores condiciones climáticas y ambientales para la producción pisquera. 

    Si bien este destilado se producía en América desde tiempos de la Colonia, la palabra “pisco” comenzó a usarse para designar a este producto, precisamente en la zona de Paihuano, a tan solo dos horas de La Serena. Te invitamos a dar un recorrido por la historia y tradición pisquera en la región de Coquimbo. 

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    Tras una exhaustiva investigación de los orígenes del pisco, documentos originales del Archivo Nacional nos revelaron donde nació. El nombre “pisco” se registra por primera vez en un protocolo labrado por el Escribano del Imperio Español en 1733 en la Hacienda Latorre, en Pisco Elqui.

    Por su parte, en la comuna de Paihuano, específicamente en el fundo Los Nichos, permanece la pisquera activa más antigua de Chile, donde se encuentra la última bodega artesanal que encierra la fórmula clásica para preparar pisco y vinos dulces como antaño. Las cinco generaciones que han pasado por este fundo se han dedicado a conservar vivo el esfuerzo de Don José Dolores Rodríguez Callejas, patriarca de la ilustre familia Rodríguez Rodríguez. Hoy, el fundo Los Nichos y la familia Munizaga ofrecen una producción enteramente orgánica, entre los que se destacan 4 productos estrellas que le han valido el reconocimiento nacional e internacional.

    Entre estos productos, se tienen dos series: “Espíritu de Elqui” que cuenta con el Gran Pisco de 45°, -elaborado con moscatel de Alejandría- y el Pisco Reservado de 40°, -elaborado con moscatel de Austria- que saben a la quinta esencia de la uva elquina. Por su parte, la serie “Fundo Los Nichos” presenta el Pisco Reservado 40° y Pisco Especial de 35°, que recogen toda la fuerza de la cepa Pedro Jiménez. Este último fue ganador del Gran Oro en el concurso internacional Catad’Or 2012.

    Además de Los Nichos, en el Valle del Elqui existen otras destiladoras del dulce licor que vale la pena mencionar debido a la excelencia de sus productos, tales como el pisco Kappa de la familia francesa Marnier Lapostolle o los piscos Álamo, Tamay, ABA, -ganador de las medallas de oro del International Wine & Spirit Competition año 2011 y el San Francisco World Spirits Competition año 2012-, y el pisco artesanal Doña Josefa del Elqui, ganador del oro en el Catad’Or 2017.

    Sin embargo, la pisquera más reconocida del valle del Elqui es sin duda Capel. Fundada en 1935 por 25 socios en la comuna de Paihuano, actualmente cuenta con el esfuerzo de más de mil cooperados, unidos por un solo objetivo: rescatar lo auténtico del pisco y así dar una experiencia única a millones de personas que lo degustan.

    Desde la década de los 80, la pisquera elquina no ha parado de sumar triunfos. En poco tiempo pasaron de ser un producto artesanal a uno de consumo masivo y nacional, lo que permitió que en los 90 se dieran a conocer al mundo. Hoy Capel apuesta a ganador. Además de ser los protagonistas de la “piscola”, están a la vanguardia en lo que a la coctelería chilena se refiere, ofreciendo al mercado una gama de 9 cocteles preparados y 5 variedades de pisco. Todos fabricados en base las cepas de uva moscatel rosada, amarilla, de Alejandría y de Austria, además de la uva Pedro Jiménez.

    Entre ellos el Pisco Capel 35° doble destilado, cuyo color ambarino y su sabor afrutado y amaderado se deben a las uvas que le dan vida y al roble americano en el que reposa. El Pisco Capel 40° Doble Destilado Reservado de guarda, nacido de la uva criolla Pedro Jiménez, hereda un sabor y aroma ideal para cócteles en base a destilados oscuros. Sumamos el Gran Pisco Capel Doble Destilado de 43°, hecho con uvas de la zona alta del Valle de Elqui, que le dan un carácter único y nostálgico, enriquecido con finas notas a vainilla y café, otorgadas por los 3 años de guarda en barricas de roble americano. Disfrútalo solo o con hielo.

    También ofrecen el Doble Destilado Reservado Transparente de 40°, fabricado de la uva Pedro Jiménez, reposado en cubas de acero inoxidable para conservar su auténtica pureza y elegancia, lo que lo vuelve la alternativa perfecta para la mezcla con cítricos. Por último, está el Pisco Capel Edición Especial, elaborado a partir de la variedad de uvas moscatel y envasado en una botella diseñado por un artesano de la isla, como un homenaje a la cultura Rapa Nui.

    Además de esto, Capel cuenta con la serie de piscos Alto del Carmen, provenientes del Valle de Huasco en la Región de Atacama. En esta línea se ofrecen 4 tipos de pisco al público. El Pisco de 35° Especial, fabricado en un 100% de uvas moscatel, con leves notas con gusto a madera, ideal para combinar con frutas, bebidas blancas y colas; Pisco Reservado 40°, nacido de la fina selección de uvas moscatel de los valles de Huasco, Elqui y Limarí, con un fuerte carácter a moscatel y madera; Pisco Envejecido 40°, hecho a partir de las mejores uvas de la zona alta de los valles de Huasco y Elqui, el que tras un año de envejecimiento en barricas de roble americano y encina francesa, se hace dueño de la elegancia para tomar solo o con hielo, y por último está el pisco Transparente de 40°, hecho a partir de la mezcla de uvas moscatel  de Huasco, Elqui y Limarí. Ideal para ser disfrutado bien frío, solo o en coctelería de autor.

    Déjate cautivar por los encantos del Limarí

    Al igual que ocurre en el Valle del Elqui, en las privilegiadas tierras del Limarí crecen  las más deliciosas cepas de uva, enriquecidas con los nutrientes aportados por este mágico suelo y su excepcional clima, estas están destinadas a dar vida a algunos de los más refinados piscos, los que en su mayoría han alcanzado el reconocimiento internacional, ganando importantes distinciones en variados concursos de carácter mundial, debido al exquisito sabor y aroma que caracteriza a este espirituoso licor.

    Ejemplo de esto, es el pisco Waqar, el cual nació el año 2011 en la Pisquera Tulahuén, en la comuna de Monte Patria, producto del sueño del maestro destilador Jaime Camposano, -proveniente de una familia de cinco generaciones dedicadas a destilar-, junto a los ingenieros civiles industriales Norman Dabner y Juan Carlos Ortúzar. Estos exitosos empresarios decidieron que su apuesta sería a nivel internacional, por lo que han posicionado sus piscos en los bares y restaurantes más conocidos del mundo. Se destacan por su versatilidad en coctelería.

    El estar ubicados a los pies de la Cordillera de Los Andes, -a casi 1.000 metros de altura-, ha privilegiado el desarrollo de las uvas Moscatel que dan vida al pisco Waqar. Se distingue por su pureza e intenso sabor y aroma frutal y cítrico. Esto lo ha hecho merecedor de reconocimientos a nivel internacional. Algunos de ellos la presea dorada en el International Spirits Challenger 2013 de Inglaterra, la distinción de oro como ‘Mejor Pisco’ año 2012 y doble medalla de oro como ‘Mejor Pisco’ y “Mejor Destilado Blanco No Añejado del Mundo’, en la XIV versión de San Francisco World Spirits Competition 2014.

    Otra de las características que llama la atención de los piscos limarinos son las familias detrás de su producción y las antiguas tradiciones destiladoras que protegen celosamente. Este es el caso de la destilería Wilüf, que pertenece a la señora Lucia Juliá Donoso, nieta de Don Onofre Juliá Gomila, quien decidió trasladarse a Chile, luego de que las pestes acabaran con sus viñas en Mallorca. Fue así como con alambique en mano, dio con las tierras de Rapel, en la comuna de Monte Patria.

    La familia Juliá se ha dedicado a obtener un producto lo más puro posible. Mediante un proceso de destilación artesanal en alambiques discontinuos de cobre, no utilizan ningún tipo de madera que altere la esencia del pisco. Debido a esto, Wilüf, -que en mapudungun significa “resplandor”-, se caracteriza por su pureza, emulando la transparencia del Río Rapel y la limpidez del aire precordillerano que nutren a las cepas pisqueras que lo componen. Hoy la destilería cuenta con dos productos premium, ambos dobles destilados de 40°; Wilüf, -medalla de plata en el San Francisco World Spirit Competition, 2016-, y el reciente pisco Juliá, cuya dulzura y frescura es ideal para coctelería.

    Otro caso a destacar, es el del mallorquín Lorenzo Bauzá Juan, quien al llegar a Chile en 1906 se enamoró de sus tierras y fue así como 1925 fundó su pisquera. Con la firme intención de crear una empresa familiar productora de pisco de la más alta calidad, Bauzá ofrece un producto sin colorantes ni aditivos. Su estrella es el “pisco de guarda”. Su tonalidad proviene de las barricas en las que reposa y el pisco transparente, ambos productos de un proceso de destilación de extrema pureza.

    La superioridad del pisco Bauzá se debe a que sus viñedos están plantados a más de 1500 metros de altura en localidad de Rapel, Valle del Limarí. Ubicada a los pies de la Cordillera de Los Andes, su entorno protege a las viñas de pestes y permite que las vides aumenten su potencial terpénico. Todo esto gracias al clima seco que caracteriza la zona y la intensa exposición solar.

    Por su parte y por más de 85 años, cuatro generaciones de la empresa familiar “Mal Paso” han dedicado todo su empeño en ofrecer el pisco de la más alta calidad. La incursión de la familia Prohens comenzó el 2006, pero el 2007 ya contaban con el “Pisco Especial” de 35°. En el 2008 con el “Pisco Reserva” de 40° y el 2014 con el “Pisco Reservado Premium” de 40°, que mezcla lo frutal de las uvas moscatel rosada y de Alejandría, con el gusto amaderado en el paladar.

    Si bien estos dos últimos productos ganaron medallas de oro en el Spirit Selection Edición 2017, todos sus piscos han obtenidos medallas de oro y plata en El Catad’Or. Además, cuentan con la Certificación de Comercio Justo, garantizando a los consumidores que cumplen con estándares sociales, económicos y medioambientales.

    Otro caso sobresaliente es el de la pisquera Chañaral de Carén, la que comenzó hace 30 años, cuando Arístildes y Marcial Taborga, -ambos productores de vino-, decidieron emprender un negocio en el que serían autodidactas. Pese a los altibajos del mercado, este pisco artesanal se ha posicionado a nivel nacional, apostando por el comercio en hoteles, caterings, bares y restaurantes. Más que la masificación de su producto, lo que buscan es ser reconocidos como un producto exclusivo.

    Chañaral de Carén proviene de un proceso ancestral que implica vinificar en cubas de cemento abiertas, sin aplicar ningún tipo de químico ni estabilizador del vino, el que más tarde será destilado para obtener este preciado pisco. Se distingue por tener el sabor de una uva dulce. Entre los planes de esta pisquera se encuentran la exportación de sus tres productos, -Pisco Especial de 35°, Pisco Reservado 42° y Gran Pisco 46°-, pero sin perder aquello que lo caracteriza, es decir, su valor artesanal.

    Otro tesoro del Valle del Limarí, es el pisco reservado El Gobernador, fabricado a partir de una fina selección de uvas moscatel rosada y de Alejandría. Los orígenes de este exquisito brebaje se encuentran en el año 1928, Penedès España, cuando Juan Torres Casals comenzó a destilar sus vinos para hacer brandy, lo que 84 años más tarde inspiró a Miguel Torres Maczassek a fabricar el primer pisco de la bodega en territorio chileno.

    Este incoloro destilado de 40°, posee una gran brillantez y un exuberante aroma floral, además de notas cítricas que lo convierten en una delicia, ganadora de diversos premios, tales como las medallas de oro en el Vancouver International Spirits Competition, Canadá 2016; el Catad’Or Santiago, Chile, año 2015 y 2016; el International Spirits Challenge 2016, UK y Concours Mondial Bruxelles, Bélgica del mismo año. Además de esto, también ganó las medallas de oro en Concours Bruxelles Chile del año 2013.