• Bailes Chinos: Patrimonio de la Humanidad en la región de Coquimbo

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    Bailes Chinos: Patrimonio de la Humanidad en la región de Coquimbo

    Bailes Chinos: Patrimonio de la Humanidad en la región de Coquimbo

    Motivados por una inmensa fe, los bailes chinos se desenvuelven entre flautas, cánticos y tambores. Algunos para agradecer a la divinidad u otros simplemente para ponerse al servicio de ella. Incluso antes de nacer, puesto que sus padres los han dado en promesa y pago a la Virgen, convirtiéndose así en chinos o servidores. Lo anterior, garantiza el juramento o encargo, integrando a nuevos participantes en este baile.

    Patrimonio de la Humanidad

    El Baile Chino es un tipo de cofradía o hermandad de músicos danzantes que expresa su devoción a través de promesas o mandas. Es la tradición de una expresión indígena sincronizada con la religión católica. Una muestra viva del sincretismo hispano-indígena. Aunque siempre manteniendo la raíz originaria y la fuerza de los ancestros en el sonido de la flauta y el tambor. Entre música, cantos y oraciones, el mundo indígena forzado a labores de minería intensiva durante la Colonia, buscaban refugio en su culto mariano. 

    Con más de tres siglos de antigüedad, estas manifestaciones artísticas se han mantenido hasta la actualidad. Y en el 2014 fueron declarados como patrimonio cultural inmaterial, convirtiéndose en la primera danza chilena en ingresar a la lista célebre de la Unesco. Su aporte en entregar sentido de pertenencia a las localidades donde se desarrollan las fiestas chinas, los hacen merecedores de este reconocimiento.

    Baile Pescador Chino N°10

    Fundado en 1810, el baile Pescador Chino N°10 es parte de la historia y tradición coquimbana. Reconocido el 2009 como “Tesoro Humano Vivo” es exponente de la más antigua manifestación de la religiosidad popular mestiza.

    Conformado por humildes familias de pescadores de Coquimbo, sus integrantes se definen como chinos de la Virgen del Rosario de Andacollo.  A lo largo de los años, estar al servicio de la virgen pasó a ser una tradición. Idea que fue transmitida de generación en generación. Tener un hijo chino es un orgullo para estas familias porteñas.

    Desde sus inicios ha mantenido el orden jerárquico con el liderazgo de un jefe y dos ayudantes. En su origen, estuvo integrado por las familias de los célebres pescadores, Antonio Raimundo Vega y Casimiro Antonio Vega. Ellos habrían liderado el baile entre fines del siglo XIX y comienzos del XX.  Una tradición que se mantiene hasta hoy por familias que habitan en diferentes lugares la ciudad puerto.

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