• Compost: Dile adiós a los fertilizantes químicos

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    Compost: Dile adiós a los fertilizantes químicos

    La basura orgánica también puede ser seleccionada y reutilizada. No necesitas un punto limpio para eso. ¿Sabías que tus desechos orgánicos pueden fortalecer la salud de tus plantas o tu huerto urbano? Si no lo sabías, toma nota y prepara tu propio compost orgánico, un abono natural hecho con tus propias manos.

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    Esto es simple y sencillo. Recuerda que con paciencia y amor puedes hacer tu entorno más amigable. Cuando practicas el compostaje -proceso de transformación de basura orgánica en un producto fácilmente asimilable por las plantas-, evitas que los fertilizantes químicos degraden el medio ambiente. Y para esto, sólo necesitarás los siguientes materiales:

    – Macetero grande

    – Tierra fértil

    – Paja o ramas secas

    – Material orgánico (hojas frescas, pasto, pedazos de frutas y verduras, etc.)

    Compost ¡Manos a la tierra!

    El primer paso es escoger el lugar donde vas ubicar tu macetero. Te recomendamos una zona de fácil acceso con sombra y baja humedad. El exceso de agua en tu compost afectará su calidad. Después, rellena el macetero con tierra fértil -aproximadamente unos 5 cm de profundidad-, y esparce sobre ella una capa, de unos 3 o 4 cm, de paja o ramas secas. La base de tu compostera casera está lista.

    Para que los microorganismos que viven en la tierra puedan hacer su trabajo, debes alimentarlos. A ellos les encantan los restos y cáscaras de fruta, verduras,  legumbres y cáscaras de huevos (ojo, hay que triturarlas) e incluso las bolsitas del té usado. Así que el siguiente paso será darles un nutritivo banquete. Recuerda que estos microscópicos amigos son veganos. Olvídate de todo material que sea derivado de algún animal, exceptuando la cáscara de huevo. También son un poco mañosos, así que no les des cáscara de limón ni restos de verduras aliñadas. Según nuestro experto en el arte del compostaje y dueño de Papaya Growstore, Enrique Calquín, la riqueza del compost dependerá de la calidad de materia orgánica .

    Con la guatita llena y el corazón contento de tus nuevos amigos, los dejarás descansar para que digieran bien su comida. Cubre todo con restos de pastos, hojas frescas o cualquier material que sea vegetación verde. Con al menos cinco centímetros estará perfecto. Ahora tapa el macetero con un trozo de cartón o madera, dejando un pequeño espacio para que puedan respirar. También puedes cubrir tu compostera con una bolsa plástica y hazle unos pequeños agujeros para que el material respire.

    ¿y después?

    Cada dos días, revisa que el compost se encuentre húmedo (no empapado) y revuelve el contenido. En 3 meses, si el calor te ayuda, y cuando todo ese material tenga un color negro y terroso, por fin tendrás un nutritivo compost orgánico. 

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