• Villa Casa Molle, cocina personalizada que mezcla la identidad y los sentidos del Valle de Elqui

  • Villa Casa Molle, cocina personalizada que mezcla la identidad y los sentidos del Valle de Elqui


    Villa Casa Molle, que lleva más o menos un año de funcionamiento, se ubica en la localidad que da vida a su nombre. Al abrirse sus puertas e ir avanzando uno va quedando maravillado con la belleza natural del lugar que nos sorprende gratamente.

    Entre cactus, asientos de suegra, suculentas y parras la ambientación nos acoge a lo que sería una experiencia difícil de olvidar. Llegamos hasta el restaurant, que queda junto a la piscina y el bar, todo en tonos tierra y con una sobriedad y elegancia no exenta de lujos y comodidad.

    BIENVENIDA

    Nos sale a recibir Drago, quien nos explica que el equipo de villa Casa Molle está a disposición las 24 horas del día para un programa open/ all inclusive. Luego viene el chef ejecutivo Pierre Badinella, un destacado y conocido profesional, de quien tengo altas expectativas.

    En la villa el ya mencionado tiene plena facultad para hacer y deshacer, poniendo a prueba su imaginación y técnica teniendo un menú creado en base a las necesidades de cada huésped. Esta cocina que se asemeja a la de un hogar tiene a su disposición una huerta maravillosa.

    MARAVILLOSA GASTRONOMÍA

    En fin, pasemos a la gastronomía y a lo que terminó siendo un viaje sensorial memorable. Se acercan con una serie de tres badi bocados, una ensaladilla fresca y 2 tipos de brusquetas, los que destacaban por tener ingredientes frescos, muchas veces sacados de su propia huerta, aliños y salsas que lograban unir cada elemento, que a ratos te llevaban a la costa de Italia y que apostaban a que el almuerzo se venía maravilloso.

    Por otro lado, para refrescarnos nos ofrecen tragos de la casa de autoría propia, en este punto se nota una preocupación por el buen uso de materias primas, sacándoles el mejor provecho a lo que les daba los árboles frutales y las hierbas del lugar. De baja graduación alcohólica, estos cocteles con leve uso de destilados aportan en frutalidad y dulzor del uso de vino de cosecha tardía y tintos como carmenere.

    Nos trasladamos de la terraza a una mesa privada impecablemente decorada con arte rupestre y artesanías deslumbrantes que logran camuflar el lujo particular del lugar. Aquí se venían tres tiempos que fueron maridados por un versátil y vibrante pinot noir de la línea pedregoso de la gran Viña Tabalí del Valle del Limarí.

    EL MENÚ

    La entrada era una aparente sencilla ensalada tabulé de mix de quinoa con un roulade de prosciutto, con relleno de vegetales de la huerta y lechuga marina con espinaca baby. Todo eso ligado con una mayonesa de ají panka. Notable el respeto por la nobleza de los elementos y como se potencian sus propios sabores. Excelente elección de elementos para empezar y mantener nuestro paladar cautivado.

    El fondo un hermoso salmón perfectamente sellado y conservando un preciso punto de cocción sobre una salsa de chardonnay y azafrán, además de gotas de aceite de limón sutil de gaza, sobre el pescado unas habas tiernas de un color deslumbrante, perfumadas con aceite de trufa junto a unas delicadas hojas de espinaca baby. Este plato sencillo, pero de textura sedosa y compleja, no deja nada al azar, te abofetea el paladar y te emociona a la vez.

    Por último, de postre una llamada papaya reloaded rellena de un frosting de mango acompañada de una combinación de fruta que vinieron a refrescar el paladar abrumado de tanta intensidad y conspiración de sabores, lejos de la pretensión de muchos restaurantes de alta cocina. Se agradece sobre todo el trato con respeto de los ingredientes.

    Aparte de ser una propuesta basado en una cocina honesta, de ejecución impecable y de aprovechamiento de lo que nos entrega la tierra, el servicio personalizado y el relato del chef que tiene con cada persona presente, lo hace ser una experiencia única.

    Nos vamos pensando en cuándo será la próxima visita a este idílico lugar exclusivo.

    Por Felipe Guerrero, Chef / Sommelier // @niamandglup //
    ñam&glup, servicios gastronómicos.
    Fotografía Alejandro Pizarro.

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