• Las Ánimas y Los Molles, las culturas que le dieron forma y vida a la región de las “Aguas Tranquilas”

  • Las Ánimas y Los Molles, las culturas que le dieron forma y vida a la región de las “Aguas Tranquilas”

    Coquimbo, que entrega el nombre a nuestra región, en lengua indígena significa “Aguas Tranquilas”. En nuestro territorio existe una rica historia y cultura que comienza mucho antes de la llegada de los españoles. Para ser sinceros, el recuerdo de los Diaguitas, Changos y otros prácticamente no se enseña en los colegios, y solamente hay una mera alusión al arte y cerámica.

    En estos últimos años, gracias al hallazgo de el Sitio El Olivar existe un resurgimiento de las personas que quieren recuperar las culturas prehispánicas. Es así que respecto al Censo de 2012 al del 2017 se dobló el número de individuos, en nuestra zona, que se reconoce de alguna etnia. Además, se han armado varios conglomerados culturales que mantienen viva las tradiciones ancestrales.

    Los primeros

    Una de las primeras culturas identificadas por los arqueólogos e historiadores es la de El Molle, que habitaron los valles de los ríos Huasco, Elqui y Limarí. Fueron herederos de la tradición cazadora recolectora del período Arcaico. Sin embargo, dieron paso a un nuevo modo de vida caracterizado por las prácticas hortícolas y la vida aldeana.

    Hacia el siglo VII de nuestra era surgirá en este territorio del norte semiárido un significativo cambio cultural, que se expresará en la llamada cultura Las Ánimas. Estos últimos fueron precursores de los Diaguitas, y se manifestaron entre los años 900 y 1.200 dc.

    La Cultura Ánimas se definió como una población de pastores, agricultores y pescadores. Sucedieron al pueblo Molle, pero no existe una noción de continuidad entre ambas sociedades. Ocuparon sólo una parte del norte semiárido, desde el valle de Copiapó hasta los valles de Hurtado y Limarí, incluido un asentamiento permanente en el litoral marítimo en la bahía de Coquimbo.

    Diaguitas y Changos

    Los Diaguitas son la cultura precolombina más conocida. Herederos de Las Ánimas, fueron sedentarios y cultivaban en terrazas. Se destacaron por el gran desarrollo artístico que lograron por medio de la cerámica, célebre hasta hoy e inspiración de varias piezas de arte. Los objetos más característicos son los jarros zapato, destinados al uso cotidiano y los jarros pato destinados al uso ritual y ceremonial.

    En la región de los valles transversales, entre los ríos Copiapó y Choapa, habitaban Los Diaguitas, pueblo agricultor con una organización conocida como sociedad dual (atribuida a la influencia incaica), que se dividía en dos mitades: la de arriba, hacia la cordillera y la de abajo hacia el mar.

    Por su parte los Changos eran nómades, y su economía y alimentación se basaba en la recolección de pescado y marisco que realizaban en balsas hechas de piel de lobo marino. Célebre es la pieza que se conserva en el Museo de La Serena, la cual nos sorprendió cuando éramos niños.

    Como pueden ver, nuestra región posee una extraordinaria riqueza cultural, la que fue dada por los diferentes pueblos que habitaron nuestra zona. A nuestros visitantes y, todo en general, los invitamos a conocer y empaparse de toda esta historia que, al final de cuenta, nos definen hasta donde hemos llegado hasta ahora.

    HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EN EL OLIVAR: UN PATRIMONIO DE VALOR Y CATEGORÍA MUNDIAL