• Réplicas de iglesias: la hermosa tradición del cementerio de Cerrillos de Tamaya

  • Réplicas de iglesias: la hermosa tradición del cementerio de Cerrillos de Tamaya

    El pueblo de Cerrillos de Tamaya, que se ubica a 25 kilómetros de Ovalle, se formó alrededor de una estación de ferrocarriles, en la época dorada del cobre. Tras la decadencia del material, la comunidad se reorientó a la agricultura que abasteció a los mercados de Tarapacá y Antofagasta en el tiempo de la explotación salitrera.

    Pero esta pequeña localidad, no destaca solamente por sus aires de pueblo agrícola, sino que por una tradición que a más de algún visitante ha intrigado: su cementerio. La diferencia de este campo santo con los otros es que en vez de placas, cruces o ángeles las tumbas están adornadas con pequeñas réplicas de las principales iglesias de la zona, como la de Andacollo o el Santuario de Santa Teresa de Los Andes.

    Por supuesto que tan original atractivo turístico ha traído el interés de canales de televisión y medios que han llegado a captar la belleza del lugar. En el 2016, por ejemplo, el historiador Sergio Peña se adjudicó un proyecto FONDART que tuvo como objetivo rescatar el patrimonio y la historia de este lugar a través de un libro y exposición fotográfica que ha estado en varios museos de nuestro país.

    HISTORIA

    Cuando tuve conocimiento del Cementerio de Cerrillos de Tamaya de inmediato pensé que se trataba de una tradición centenaria. No obstante, estaba muy equivocada ya que se remonta desde 1938, cuando el panteonero Juan Lazo Tapia se le ocurrió, no se sabe muy bien por qué, realizar réplicas de las iglesias de la región en las sepulturas del campo santo.

    Quizá se trató de una dedicación a cada una de las personas que están allí enterradas, contando que en localidades pequeñas como estas la población se conoce y está emparentada. Tras la muerte del señor Lazo en 1981, su hijo continuó con esta práctica, que durante la década de los 90 fue imitada por otras personas del pueblo.

    La Construcción

    Luis Ortiz Alfaro es uno de los continuadores de esta tradición. El trabajo que realiza es totalmente artesanal, ya que nos dispone de taladros ni generadores de corrientes. Cuenta que con el tiempo se ha ido especializando, puesto que en sus primeros años demoraba cuatro días en realizar cada réplica, mientras que actualmente tarda entre un día y medio a dos días.

    Con respecto a los materiales, las réplicas están revestidas de cerámicas o con piedra de mármol, que les permiten una mayor resistencia. También detalla que la edificación de réplicas no le ha traído mayores inconvenientes, ya que las tumbas son perpetuas, a diferencia de otros camposantos donde los nichos sólo perduran por 20 años.

    Sí está cerca o pasa por Cerrillos de Tamaya anímese y conozca este hermoso atractivo, no se arrepentirá de poder apreciar este verdadero museo arquitectónico al aire libre, que es un verdadero monumento de tradicional de la cultura material de nuestra región estrella.

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