• De la protesta a la propuesta

  • De la protesta a la propuesta

    Si miramos nuestra historia, con asombro descubriremos que son escazas las ocasiones en que una nación, puede levantarse y construir una verdadera República. La consigna de la dignidad, es quizás el reclamo más potente para lograr el respeto de nuestros derechos.

    Ya no se trata de la rebaja en las tarifas de los servicios básicos, ni de regalías, de mayores subsidios, ni tampoco de beneficios individuales o sectoriales. De forma espontánea y luego cada vez más cohesionados, la sociedad en Chile, reclama ser actor de su destino e intervenir en los mecanismos que nos regulan.

    Lo mejor de este tiempo -incluso sin percatarnos- es que la población volvió a la política. Nunca antes se vendieron tantos textos constitucionales, cómo las últimas semanas, no se había visto en Chile tener a tantos académicos involucrados en la discusión más allá de sus aulas. Cabildos, reuniones, conversatorios, exposiciones se han multiplicado.

    La participación política permitirá  acortar la brecha entre el derecho y su conexión con las demandas sociales, de ahí que la asamblea constituyente, es una de las formas para vencer tal separación.

     


    Al fin se hace realidad, el derecho de autodeterminación de los  pueblos, que hace más de dos décadas estaba escrito, en el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y que hasta el 18 de Octubre de 2019, en Chile parecía letra muerta.

    Durante mucho años, la ley, y sobre todo la Constitución, fue una herramienta de carácter irreversible para satisfacer derechos colectivos. Es momento de que los ciudadanos se interesen por el contenidos de sus derechos e intervengan en una regulación normativa superando la lógica partidista.

    Llegó la hora de debatir, de dialogar y definir el país que necesitamos.

     

    Por: Gonzalo Calderón, Abogado, U de Chile / calderonagogados@gmail.com
    Fotografía Gentileza: Cabildos: Plaza Buenos Aires y Plaza el Sauce, La Serena

     

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